En los últimos años, el cultivo de cítricos ha cobrado una presencia especial. A las variedades más comunes, en limonero, naranjo, mandarinos y más, se les han sumado otras nuevas de gran belleza, algunos ejemplos en limoneros como, la mano de buda, del limón rojo, rangpur o combava.
Podemos disfrutar de los cítricos y sus frutos tanto en maceta como en tierra:
– En tierra: Abonaremos los ejemplares al comienzo de la primavera, con estiércol y abono rico en potasio también después de la floración, para que el fruto enganche bien. Procuraremos que nuestro ejemplar esté siempre bien alimentado. Al ser una variedad perenne, vigilaremos las plagas más habituales como la cochinilla y los acaros. Los combatiremos con productos específicos. En la zona norte, controlaremos el exceso de ramas verdes sin frutos, seleccionando y cortándolos.
En invierno, protegeremos nuestros ejemplares con materiales específicos contra heladas.
En maceta: Cuidaremos nuestros cítricos de igual manera, pero prestaremos especial atención al riego, en verano, mantendremos el plato de la maceta, en invierno, la retiraremos. Es importante corregir la clorosis (tono amarillo en las hojas), para eso, aportaremos hierro o sangre deshidratada, con esto, conseguiremos regular el consumo regular de hierro, corrigiendo ese tono amarillo.


