Las aves de jardín son pájaros que pasan la primavera y el verano en zonas más frías y cuando llega el otoño emigran a nuestra zona porque el invierno es más llevadero que en su zona natal. Sin embargo, hay otras aves que se han acostumbrado a vivir todo el año entre nosotros y no tienen ningún inconveniente a acercarnos a nosotros cuando tienen hambre.
El invierno es una estación muy dura para los pájaros silvestres ya que al frío se añade la escasez de alimento disponible en la Naturaleza. Por tanto, dándoles comida, abrigo y agua conseguirás disfrutar observándolos desde muy cerca, al tiempo que los ayudas a sobrevivir en la época más desfavorable. Los pájaros más comunes de la zona son: Herrerillos, pinzones, carboneros, verderones, jilgueros, lúganos, petirrojos, camachuelos, mirlos…
Una de las ventajas de acostumbrar a las aves a que frecuenten el jardín o incluso se instalen en él, es que de cara a la posible emergencia de plagas en primavera las atacarán antes, ayudándote así a combatirlas.
Muchos árboles y arbustos con bayas y semillas constituyen una importante fuente de alimento, pero además les proporcionan protección.
Para complementar la alimentación de las aves puedes instalar comederos y suministrarles desde trozos de pan, frutos secos, pedazos de fruta… aunque lo más adecuado es adquirir mezclas de semillas ya preparadas y pensadas para ellos. También puedes ofrecerles refugio, existen nidos y cabañas de madera pensadas para ellos.
Recuerda que los pájaros pueden convertirse en una fauna amiga muy importante, cuídalos y verás.
