Los gatos por naturaleza son animales silenciosos y sigilosos. En la naturaleza, para poder sobrevivir y cazar, el sigilo entre otras habilidades, es un arma fundamentan para él, es por eso que ellos no están acostumbrados a este tipo de complementos.
En ocasiones, se decide poner cascabel al gato por una decisión meramente estética o bien a modo de localizador. Pero debemos pensar que para ellos es un ruido continuo al cuello, que además de ser molesto, acaba con su instinto básico.
A continuación te mostramos las tres razones por las que no deberías ponerle un cascabel a tu gato:
1. Estrés: Los gatos son amantes de la tranquilidad y la calma, si le ponemos un cascabel, tendrá un ruido constante persiguiéndole en cada movimiento, esto puede provocarle nerviosismo y estrés, alterando su comportamiento habitual y dañando su salud.
2. Audición: Los gatos tienen un sentido auditivo muy desarrollado, y aunque para ti el ruido del cascabel pueda resultar suave, para ellos en un sonido amplificado, que puede llegar a ocasionar el deterioro de su audición.
3. Frustración: Como comentábamos anteriormente, el gato es un animal sigiloso y juguetón, el mero hecho de espantar a todas sus presas por el ruido del cascabel, hará que se sienta frustrado, en ocasiones el animal puede volverse apático y no desarrollar sui instinto cazador.
