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Pimientos y tomates

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El tomate es una hortaliza tan apreciada en todo el mundo que hoy existen literalmente miles de cultivares de distintos colores, formas y tamaños. Además de las variedades adaptadas a las características climáticas de cada comarca, el surtido de semillas y planteles para todos los gustos y necesidades es amplísimo, una verdadera colección con distintas cualidades para diferentes usos. Al mismo tiempo, los pimientos, con similares características, son otra estrella importante del huerto, guindillas, pimientos de Gernika…

• El tomate es un clásico de la huerta de verano. A partir de febrero (incluso diciembre en el caso de algunas variedades y según la región) ya puedes empezar a hacer los semilleros en un invernadero o dentro de casa; a partir de marzo-abril, al aire libre.

• Los planteles que obtengas o los que adquieras en tu centro de jardinería deberás llevarlos a la tierra cuando haya pasado el riesgo de heladas. Su temperatura óptima de desarrollo y producción es de 20-30º; por debajo de 0º la planta muere.

• Según el clima de la zona, la orientación del huerto y la insolación que reciba, entre otras variantes, la cosecha puede empezar en junio o retrasarse hasta agosto. Algunas variedades son más precoces que otras pero nunca maduran con una diferencia superior a 2-3 semanas; todo depende en gran medida del año y la región. Suele ser de mayo a octubre en la zona mediterránea y de mediados de junio a octubre en la continental.

• A las tomateras les gusta mucho el sol. Si quieres unas matas sanas y productivas asegúrate de que disfruten de una exposición soleada.

• Proporciónales un sustrato de calidad para conseguir un cultivo en óptimas condiciones. Es importante que no se encharque y cuente con una buena proporción de materia orgánica. Un abonado rico en potasio facilitará el desarrollo de los frutos.

• Riega con regularidad las tomateras, sobre todo en la época de producción, evitando que el sustrato se seque demasiado entre riegos. Si están en una maceta deberás regarlas con mayor frecuencia y en menor cantidad. Conviene acolchar el sustrato.

• Según su hábito de crecimiento, los tomates se clasifican en determinados, cuyos brotes terminan siempre en flor, e indeterminados, donde los ápices de los tallos producen siempre un brote vegetativo sin flor que les permite crecer continuamente. Los primeros se cultivan normalmente en forma de mata baja, sin podar, mientras que los segundos se suelen entutorar.

• El entutorado de las tomateras permite plantar en un marco más reducido y ahorrar espacio. El marco de plantación habitual es de unos 40 a 70 centímetros, según el vigor de la variedad. Además, al guiar la planta en altura se alejan las hojas del suelo impidiendo que la humedad del sustrato tras el riego facilite la proliferación de hongos. Los tutores se hacen tradicionalmente con una estructura de cañas de la que se cuelga una cuerda sobre la que se van abrazando los brotes nuevos de la tomatera para que pueda trepar.

• La poda de las plantas es muy sencilla: solo se debe dejar una única guía y cortar las ramas laterales que vayan surgiendo en las axilas de las hojas.

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