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La rosa de China, Hibiscus

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Como planta originaria del trópico, el Hibiscus rosa-sinensis se da muy bien en las zonas más cálidas. En un jardín pueden alcanzar un buen tamaño, pero en nuestro centro de jardinería y vivero los encontrarás también de pequeño porte, ideales para terrazas o como planta de interior.

CUIDADOS

• Emplazamiento. Dado su origen tropical, los hibiscus necesitan abundante sol, calor y humedad: solo así sus flores se desarrollarán en todo su esplendor y su follaje persistirá (según el clima, pueden perder la hoja). En las regiones interiores de España es aconsejable situarlos al abrigo de un muro soleado, que los proteja del frío, las corrientes de aire muy fuertes y las heladas (letales si son plantas muy jóvenes).

• Suelo. No son muy exigentes con el sustrato, siempre que el drenaje sea eficaz, aunque prefieren los suelos fértiles, ricos en materia orgánica y frescos.

• Plantación. Se plantan en primavera y conviene acolchar el terreno con una capa de compost para proteger las raíces de posibles heladas tardías.

• Riego. Durante la floración conviene que no pasen sed, así que habrá que regarlos de forma regular, pero sin encharcar. El resto del año, solo hay que procurar que el suelo no se seque del todo.

• Poda. Para potenciar su floración y controlar su crecimiento, a finales del invierno o principios de la primavera, según el clima (en los más benignos florecen antes), necesitarán una buena poda. Manteniendo su estructura de ramas principales, es preciso acortar un tercio la longitud de los tallos; las flores surgirán en los brotes nuevos. Los esquejes permitirán reproducir los ejemplares (la mayoría, además, son híbridos).

• Plagas. Aunque son bastante resistentes, pueden ser atacados por la cochinilla, la araña roja, el pulgón o la mosca blanca, que se combaten con insecticidas, y algunas enfermedades fúngicas.