Blog

Siembras de primavera

endanea-plantas-siembras-primavera

A partir de febrero y con el despertar de la Naturaleza, llega el momento de comenzar a sembrar en el huerto las verduras y hortalizas que darán sus frutos el próximo verano. Pero, ¿qué plantar, cómo y en qué momento?¿Cuándo empezar a sembrar? Esta es la pregunta que quizás más inquieta al aficionado al huerto. Y no es para menos, ya que de ello dependerá en buena medida la calidad y la propia supervivencia de las hortalizas.

La dificultad principal para elegir el momento de siembra o plantación viene dada por la variedad de climas y microclimas que existen en España. En nuestro clima atlántico, es conveniente comenzar las siembras una vez entrados en marzo, a partir de la primera quincena, aunque pero con la ayuda de un buen invernadero es posible adelantar la siembra en semillero a febrero.

Un consejo para quienes se inicien en el huerto es no tratar de hacer el primer año un semillero de todas las especies. Centrarse en unas pocas hortalizas facilitará la tarea, sino una buena alternativa es comprar directamente planteles.

Cómo hacer un semillero

El semillero permite adelantar la siembra de algunos cultivos, ya que los protege del frío; sembrar en mayor cantidad de la necesaria para luego poder escoger las plantas de mejor calidad, y controlar mejor el crecimiento. El primer semillero se puede montar en casa, donde se dispone fácilmente de temperaturas altas que ayudarán a la germinación y el desarrollo de las plantas. Sin embargo, esta opción debe reservarse solo para lugares que cuenten con abundante luz directa; caso contrario, las plántulas se ahilarán buscando la luz y crecerán sin fuerza.

Los semilleros caseros se pueden improvisar en muchos tipos de recipientes, desde envases de plástico hasta bandejas de alveolos preparadas expresamente para esta función (búscalas en tu centro de jardinería).

Como sustrato para el semillero conviene una mezcla de arena con turba o compost en proporción de 1/3. Esta composición ofrecerá unas buenas condiciones de drenaje y de retención de agua, así como una textura suelta y fina que permitirá a las raíces crecer con facilidad. También encontrarás sustratos específicos ya preparados. Deberá mantenerse húmedo pero sin encharcar. Los semilleros también se pueden hacer directamente en tierra. Las dos formas más sencillas son: construir unos cajones de madera donde se coloca el sustrato y las semillas y se tapa con vidrio o plástico, o bien montar unos microtúneles de plástico.

semillero01
semillero04
semillero02
semillero05
semillero03
semillero06

Siembra directa sobre el terreno

1. Preparar bien el terreno: Es vital para lograr buenos resultados en la siembra directa en el huerto. Es recomendable hacer un abonado previo al laboreo a base de compost o estiércol. Se debe labrar bien la tierra hasta obtener una textura fina, sin grandes terrones y libre de piedras.

2. Sembrar: A continuación se siembra enterrando las semillas unas tres veces su grosor. Las plantas de semillas grandes se siembran por golpes, es decir, en grupos de dos o tres semillas que se separarán siguiendo el marco de plantación indicado por el productor. Conviene sembrar las semillas muy pequeñas mezcladas con arena, lo que permitirá ver mejor dónde se ha sembrado y dónde no, y obtener además un resultado más homogéneo. Este tipo de semillas se pueden sembrar a voleo (echándolas con la mano de la forma más homogénea posible en el terreno) o a chorrillo (vertiendo la mezcla de arena y semillas en un pequeño surco continuo que se habrá realizado previamente).

3. Afirmar la tierra: Al terminar la siembra será necesario afirmar suavemente la tierra con la mano o una azada para que las semillas se adhieran bien al sustrato.

4. Regar: El último paso es dar un primer riego teniendo mucho cuidado de no arrastrar las semillas que se acaban de sembrar.

Siembra directa sobre el terreno

1. Preparar bien el terreno: Es vital para lograr buenos resultados en la siembra directa en el huerto. Es recomendable hacer un abonado previo al laboreo a base de compost o estiércol. Se debe labrar bien la tierra hasta obtener una textura fina, sin grandes terrones y libre de piedras. 2. Sembrar: A continuación se siembra enterrando las semillas unas tres veces su grosor. Las plantas de semillas grandes se siembran por golpes, es decir, en grupos de dos o tres semillas que se separarán siguiendo el marco de plantación indicado por el productor. Conviene sembrar las semillas muy pequeñas mezcladas con arena, lo que permitirá ver mejor dónde se ha sembrado y dónde no, y obtener además un resultado más homogéneo. Este tipo de semillas se pueden sembrar a voleo (echándolas con la mano de la forma más homogénea posible en el terreno) o a chorrillo (vertiendo la mezcla de arena y semillas en un pequeño surco continuo que se habrá realizado previamente).

3. Afirmar la tierra: Al terminar la siembra será necesario afirmar suavemente la tierra con la mano o una azada para que las semillas se adhieran bien al sustrato.

4. Regar: El último paso es dar un primer riego teniendo mucho cuidado de no arrastrar las semillas que se acaban de sembrar.